En la segunda entrega de
Newsletter IDEM queremos prender una luz roja, una alerta. La idea en parte es ponernos en sintonía con el
Workshop Creatividad e Innovación que se realizará el 28 de noviembre, pero –fundamentalmente- invitarlos a moverse (ya no movilizarse), porque el mundo está en permanente movimiento, porque las ideas aparecen en la acción, porque la creatividad se genera en el cambio y el cambio muchas veces puede ser innovación y todo cambia permanentemente.
Juan tiene 34 años, estudió Ciencias Económicas, trabaja en la secretaría de Hacienda de la Municipalidad de su ciudad. Todos los días se levanta a las 7 de la mañana. Pasa 9 horas diarias sentado en el mismo escritorio, frente a la misma PC, ve el mismo paisaje burocrático todos los días, las dinámicas de oficina se repiten.
Raquel tiene 45 años, estudió Asistencia Social, trabaja en un colegio profesional, se levanta a las 8 de la mañana y vuelve a su casa a la siesta. Por la tarde, mira las telenovelas y los programas de chimentos.
Marcos tiene 28 años, es diseñador gráfico, se ocupa del diseño editorial del material de apoyo de un centro educativo. Hace 6 años que su espacio de trabajo es el mismo. Las mismas texturas en los escritorios, los mismos colores en las paredes, el mismo Bart Simpson sarcástico sobre el monitor.
Nada más contraproducente para la creatividad y la innovación que la rutina y la quietud.
A media mañana, los martes y los jueves, Juan sale de su oficina para realizar un trámite en un banco. Aunque no lo percibe, de los cinco días de la semana, es en esos dos en los que su entusiasmo por ir a trabajar es mayor. El mal humor y el aburrimiento de la oficina se modifican luego de caminar las ocho cuadras de ida y las ocho cuadras de vuelta entre el banco y la municipalidad.
¿Cuán creativos somos respecto de nuestro trabajo? ¿Cuán creativos somos en y con nuestro espacio de trabajo? ¿Hasta dónde tenemos presente en qué medida las rupturas –grandes o pequeñas- en el cómo hacemos lo que hacemos pueden mejorar el clima laboral, los vínculos con nuestros compañeros y nuestros superiores, nuestra automotivación?
Por supuesto, no se trata de poner la abrochadora en la cocina y que nuestro compañero se pase la mañana buscándola. Ni de cambiar el camino que hacemos todos los días para ir de casa al trabajo y llegar media hora tarde.
Se trata de que los cambios impliquen una mejora, que nos faciliten las cosas, que las hagan más agradables, más compartibles.
Del otro lado, estamos los que debemos ser hacer que otros hagan. En este sentido, la creatividad y la innovación son herramientas de trabajo.
¿Cuánta creatividad ponemos en juego al momento de llevar adelante equipos de trabajo, en el clima y en el espacio laboral? ¿Hasta dónde somos capaces de innovar en las dinámicas de nuestras organizaciones?
Sólo los lunes Raquel tiene ganas de ir a la secretaría del colegio a trabajar. Ese día llega a su oficina una profesional asociada que les da vuelta lo oficina. Trae facturas, se interesa por ella y por sus compañeros, comparte con ellos aspectos de su vida y en cada acción despliega una cuota de humor que los deja a todos contentos y entusiasmados.
Como dice una canción, la creatividad y la innovación son “sólo una cuestión de actitud”, que van más allá de las tareas específicas que debamos desarrollar. Hay actividades que permiten mayor creatividad que otras, pero todos podemos cambiar la manera de hacer lo que hacemos.
Donde nada se modifica, donde nada cambia, es difícil que pueda haber innovación y creatividad. Teniendo siempre en claro el objetivo, los modos y las estrategias pueden ser infinitos y pueden alterarse. Cuando a los planes los altere el contexto, los/nos adaptaremos. Pero también los podemos variar nosotros y, en muchos casos y situaciones, lo mejor es que seamos capaces de hacerlo.
Porque si hay algo contraproducente para nuestros objetivos es que nos encaprichemos con los planes de una vez y para siempre.
¿Cuándo aparecen tus ideas? ¿En qué momentos se te ocurren las soluciones y las alternativas? ¿Cuáles fueron los últimos cambios significativos que has hecho?
Tal vez la creatividad y la innovación sean nada más y nada menos que no conformarse.
Marcos ha decidido cambiar de aire. Desde este miércoles lleva al centro educativo su computadora personal y trabaja en un patio de luz pequeño desde el que puede ver el sol, una santa rita fucsia de botones amarillos y un ciempiés que viaja alrededor de la rejilla. ¡Que Bart Simpson se agobie en la oficina!
Pablo Tibalt
Director
Platino Comunicación
http://creainnova.wordpress.com
http://platossf.blogspot.com/
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