EL EMPRESARIO ANTE EL MIEDO
Hablar sobre el miedo parece algo tenebroso. Sugerir este tema resulta ser un lío espectacular, ya que estamos acostumbrados a ocultar nuestros sentimientos. Hoy a partir de la lectura “El Empresario ante el miedo” de Carlos Llano Cifuentes, reflexionare sobre este tópico, al tiempo que pongo a la consideración de todos mis comentarios.
El miedo parece tener miedo a la acción, ya que ésta palabra es un sustantivo que no tiene verbo por tanto no puede remitirnos a una acción por si misma: yo miedo, tu miedo, imposible, sin embargo al recurrir al entendido “tener miedo” puedo decir”: yo tengo miedo, el tiene miedo, etc, con esto sugiero que la existencia del miedo se da a partir de una apropiación individual y/o colectiva de alguien sobre algo o alguien.
Entonces si el miedo requiere de algo o alguien para movilizarse, ¿Por qué sentimos miedo? ¿miedo y temor será los mismo?
Siguiendo el pensamiento griego, el miedo forma parte de la condición humana, tan humana como la forma en que los hombres han debido asociarse para subsistir (recordemos la condición gregaria del ser) en ese sobrevivir se van adquiriendo responsabilidades de hacer, en donde la omisión o la inoperancia produce una sanción o catástrofe, entonces el miedo o el tener miedo aparece como mecanismo de defensa, siendo, a partir de Aristóteles, las circunstancias que justifican nuestro miedo: “la amenaza de un peligro que supera mis fuerzas; y la amenaza de un peligro que afecta el núcleo de mi existencia”.
Ahora bien contestando a la segunda interrogante planteada, si el miedo es como un sentimiento, estado afectivo o sensación que provoca una perturbación angustiosa del ánimo por una amenaza de peligro; el temor será en cambio: un miedo moderado, receloso de un daño futuro el cual encuentra su grado superlativo en lo terrible en donde el peligro resulta superior a la persona.
Algo que llama y sobresale a la atención es la actitud de algunos hombres que Aristóteles llama celtas, los cuales carecían del sentimiento de miedo, que tenían la enfermedad de la impavidez, aquel estado por no sentir, por no manifestarse, en última aquel que esta cómodamente insensible, el que encuentra su zona de confort en el no comprometerse con la realidad y con ello ser participe de sus sentimientos.
Hace algún tiempo escuche que “El hijo superficial del miedo es la ansiedad” hoy día el hombre, a partir del sentimiento utilitarista que la sociedad de consumo embarga, esta ansioso por tener y en ese ir y venir por conseguir más y no lograrlo, las alas del miedo se abren de par en par envolviéndolo en un estado de frustración. La ansiedad por tener nos hace olvidar lo que somos. Recordemos que no somos teneres, somos seres, por tanto somos mas de lo que tenemos.
Y como somos seres hay que resaltar dos características esenciales del ser humano: su capacidad para resistir y su capacidad para superarse. Esto reforzado con la capacidad de asumir riesgos hace del director o responsable de la empresa un ser capaz de enfrentar la incertidumbre que implica el quehacer diario de los negocios.
Más si la capacidad de riesgo es una característica muy importante para las empresas, al emprendedor se le mide no sólo por su capacidad de riesgo sino también por su capacidad de resistencia, para ello deberá mostrar fortaleza la cual es la capacidad de resistir el mal, soportando las molestias y entregándose con valentía en favor de un bien mayor.
Un emprendedor deberá aplicar por lo tanto la resiliencia, esa capacidad para resistir tolerar la presión los obstáculos y pese a ello hacer las cosas correctas, bien hechas cuando todo parezca imposible.
Es decir:
Nadie podrá robar nuestros sueños, ambiciones. Si nunca lo intentamos... nunca lo conseguiremos. Es cierto que si lo intentamos podemos fracasar, sin embargo también podemos tener éxito.
Por último...
¿De dónde viene el miedo?
No lo sé, pero estoy seguro que todos lo llevamos dentro. Por ello debemos estar conscientes de que el miedo, en realidad, no se deja de sentir nunca, después de todo, sentir miedo no es tan malo. Nos pone alertas, nos da dinamismo, nos llena de adrenalina y nos da energía, nuestro reto es controlarlo y hacer del miedo nuestro aliado.
"El afán por alcanzar una meta no muere al aparecer las dificultades.
Las grandes batallas y los grandes logros se libran hasta el final.
Resistir es la diferencia entre un emprendedor y un aventurero."
Carlos Llano Cifuentes
FELIX ORTIZ SALINAS
Llano Cifuentes, Carlos (1985). El empresario ante el miedo.
http://www.usem.org.mx/ebiblioteca/index.php?mod=ebiblioteca&id...
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